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Aruba de día y Bogotá de noche |
Nunca me molesta la vuelta a casa luego de las vacaciones. Quizás es porque las disfruto en demasía y no me queda nada pendiente; quizás es porque me gusta mi hogar; o quizás sea porque extraño mucho a Mini, mi gatita. De cualquier forma me alegra estar nuevamente acá, dentro de mi rutina (la cual amo y odio en igual intensidad durante el año) y rodeada de todo lo que la conforma.
Estuve de vacaciones por 17 días y les juro que sintieron como un año. Mi cabeza logró desenchufarse de la agenda mental aunque me cuerpo no descansó del todo porque siempre estábamos haciendo algo, aún cuando parecía que no.
El sábado 1° de agosto partimos hacia Aruba. Llegamos a Ezeiza a las 5 AM y el vuelo salió a las 8.30 de la mañana. La noche anterior casi no dormí porque el taxi pasaba a las 4 AM y teníamos miedo de que no sonara el despertador (esas cosas que nunca pasan pero que la primera vez puede ser cuando menos lo esperás). Luego de unas 5 horas de vuelo llegamos a Bogotá y allí esperamos una hora para tomar otro avión rumbo a nuestra amada isla caribeña. Entre pitos y flautas (!) aterrizamos en el hotel cerca de las 19 hs. ¿Mi estado mental/corporal? ¡Nulo! Me picaban los ojos como a los chicos cuando tienen sueño, estaba cansada de ir y venir por los aeropuertos y tenía el pelo como pasado por un baño de aceite. Eso sí: estaba feliz :D
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Recién llegados a la isla y con ganas de zambullirme... en la cama! |
En Aruba estuvimos 10 noches más una de yapa gracias a que el día que teníamos que irnos a Bogotá, un radar del aeropuerto no funcionaba y el avión decidió no salir. Nos mandaron a un hotel perdido que tenía el mar como a 8 cuadras y ahí sí que me puse de mal humor. Olvidable aunque una buena anécdota para recordar y reír.
En la bien apodada "isla feliz" hicimos lo que necesitábamos: relax, playa y sol. Aunque no parezca a veces ese ritmo cansa y les cuento las razones. Por algún extraño mandato del destino, nuestro reloj biológico nos levantaba a las 8 de la mañana, algo que no solemos hacer cuando el plan se trata de descansar. A las 10 nos íbamos a desayunar y al ratito, día por medio, partíamos al gimnasio del hotel. Casi dos horas después volvíamos a la habitación para bañarnos y desde ahí, sin escalas, a la playa. Un rato de sol y mucho más tiempo dentro del mar acumulaban unas 3 horas entre la arena, el agua y las reposeras. Después de eso, directo a la ducha otra vez y como la costumbre local es cenar a partir de las 18 horas, a eso de las 20 ya estábamos buscando restaurante (si vas a eso de las 23 horas, ¡suerte!). Al volver al hotel nos desplomábamos sobre la cama y no llegábamos despiertos a la medianoche salvo alguna que otra excepción.
Igualmente me quedo con este ritmo mil veces antes que la combinación de subte/colectivo/gente/oficina/teléfonos/más subte/más colectivo.
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Tragos al cenar y tragos en la playa. No se asusten: casi no les ponen alcohol así que es como un jugo divertido ;) |
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La vista desde nuestra habitación y desde el balcón |
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Nos fuimos de excursión a una mini isla llamada De Palm. Las gaviotas casi que patoteaban a la gente para que les dieran comida. Eran muy graciosas de observar. |
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Olvídense del peinado en Aruba: el clima de la isla siempre presenta humedad y no había forma de que mis rulos quedaran domados por más de 5 minutos. |
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Una de las tantas vistas que tenía desde la reposera |
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Así se veía cuando estaba tomando sol |
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¡Qué rápido se va el bronceado! Ya casi no se nos nota. |
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Los atardeceres en Aruba son preciosos. En pocos minutos el sol se escoden tras el mar. Hermoso recuerdo ♥ |
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Salió algo movida y estamos un poco brillosos pero me encanta esta foto |
Además de los días haciendo fiaca en la playa, hicimos una excursión que no tuvo desperdicio: paseamos en submarino. No recuerdo cuánto se sumergió pero en un momento tocamos suelo bajo el mar y la experiencia fue más que original. Recomendado!
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♫ Bajo el mar ♪ ♫ Bajo el mar ♪ |
¿Qué tener en cuenta en Aruba?
- Todo está en dólares. Comidas y excursiones no son baratas.
- La cena comienza a las 17.30 hs. y se extiende hasta las 22.30 hs.
- Lo mismo pasa con el ambiente "party time". A las 20 hs. se ve a mucha gente vestida como para arrasar con las pistas de baile y se escucha música por todos lados. Dan las 23 y parece que esa gente y esa música se hicieron humo. La excepción es el sábado que el toque de queda (!) es a las 2 AM.
- Lo mejor es quedarse en los hoteles de la zona de Palm Beach ya que allí se concentra toda la movida de la isla y además estos hoteles cuentan con salida directa al mar.
- Si tienen rulos como yo o detestan el frizz, es imperativo que se vayan de acá con un buen shock de keratina. Me llevé de paseo al secador de pelo porque no me servía ni por la humedad ni por la corriente eléctrica (es 110 V).
- La ropa debe ser liviana y cómoda. No necesitan de ningún tipo de abrigo.
La segunda escala del viaje nos llevó a Bogotá donde el plan era completamente distinto al anterior. Diego estaba invitado a participar de las Jornadas de Derecho Penal de la Universidad del Externado y los días transcurrieron entre ponencias de abogados (zzzz!), la exposición de Diego (¡morí de amor!), almuerzo con profesores de la Universidad y poco turismo porque el tiempo escaseaba. Lo mejor de este destino es que en Bogotá viven amigos nuestros y pudimos pasar lindos momentos con ellos pero en lo que respecta a conocer la ciudad, no puedo jactarme de ello.
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Llegamos un miércoles a la tarde/noche y el jueves a la mañana le tocaba hablar a Diego. En la foto estamos en la Universidad listos para escuchar al dueño de mis suspiros. ¿Y mi look? Sabiendo que tendría que andar de "civil" unos días, armé básicos de media estación y acompañé con cartera protagonista (es el modelo Madrid de Peter Kent). |
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Awwww ♥ |
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El restaurante de la Universidad del Externado tiene una vista impagable de la ciudad de Bogotá |
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Día 2 de Jornadas de Derecho Penal y nos escapamos un rato para visitar el Museo del Oro que quedaba bastante cerca. En el camino me topé con esta encantadora entrada que quedó retratada en una foto junto a una de mis nuevas adquisiciones: el tapado (Basement). |
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Gracias a sus recomendaciones antes de viajar, el Museo de Oro formaba parte de la agenda y es una visita que sí o sí hay que hacer. Me sorprendió lo bien puesto que estaba además de la cantidad de oro que lo integra. |
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Poco tiempo tuvimos de salir juntos a pasear pero aprovechamos cada minuto que nos encontró de la mano. Acá estamos terminando de almorzar en un restaurante de la fabulosa Zona Rosa de Bogotá. |
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Y hablando de recomendaciones, la mayoría de ustedes hizo hincapié en que visitara Andrés Carne de Res, un restaurante típico de Colombia. Cumplí con los consejos y fuimos a Andrés D.C. que es parte de la cadena y es alucinante. Son 5 pisos en la Zona T donde el color, la música y la buena onda se percibe en cada metro cuadrado. Brindamos con dos botellas de Aguardiente, comimos riquísimo y bailamos sin parar. En un momento se arma la rumba -el baile- y cada mesa tiene a disposición unos bolsones para que metan sus pertenencias. Se cierra con candado y el número del bolsón está en un collar largo en forma de corazón que uno de los comensales se cuelga. Luego, cuando te querés ir, preguntás por tu bolsón y te traen todo. ¡Maravilloso! |
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¡Qué bien la pasamos! |
El retorno a casa comenzó el domingo 16 al mediodía. A las 15 hs. tomamos un vuelo a Lima donde esperamos unas 3 horas por el otro vuelo. En el interín recorrimos el aeropuerto, compramos Pisco, tomamos tragos y comimos ceviche y sushi. Ya que estábamos tantas horas valía la pena darse algunos gustos, no?
Cerca de las 22 horas embarcamos hacia Buenos Aires y el vuelo fue HORROROSO. Tanto se movió que no sirvieron nada durante el viaje y las azafatas iban sentadas. Con el cambio de horario pisamos Ezeiza a las 4 de la mañana del lunes. Agotador y movidito.
¿Qué tener en cuenta en Bogotá?
- La altura se nota. La ciudad se encuentra a más de 2600 mts. sobre el nivel del mar y por momentos falta el aire o te agotás demasiado rápido. Para nosotros esto fue muy evidente los días que estuvimos en la Universidad ya que está arriba de un cerro y todas las calles son en subida o bajada.
- Los precios están a la mitad que acá así que nos conviene.
- Hay un tema con los taxis y la inseguridad. Parece que si elegís taxis chicos y manejados por jóvenes, estás seguro. Se usan muchísimo las aplicaciones de celular para pedir un taxi y cada auto parece el sueño de un fan de la tecnología ya que cuentan con dos o tres pantallas (según la cantidad de aplicaciones que maneje el chofer), GPS y hasta mini televisor para ver a Romeo Santos cantar. Nota al pie: amé la musicalidad de los colombianos. Además de que son amables y cordiales, en todos lados suena bachata, vallenato o merengue y eso energiza a aquellos que no estamos acostumbrados.
- No se pierdan de probar las yucas, el tostón (es una masa hecha de banana y va con queso arriba, tipo una pizza), el Aguardiente (super anisado) y la variedad de frutas.
- Las mejores zonas son la Rosa, la T y la G. El resto de la ciudad es parecido a una mezcla de Av. Warnes (la parte de los repuestos de autos) y Colegiales con algunos espacios tipo Belgrano R.
Imagino que luego de este extenso resumen querrán saber qué pasó con las compras. Las hubo y muy buenas pero todo eso lo dejo para el viernes así nos enfocamos directamente sobre los shoppings, las marcas y los precios.
¡Un placer volver a leernos!